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LA CRISIS ENERGÉTICA Y SU INCIDENCIA EN LA ECONOMÍA DE HONDURAS 
Postgrados UNAH > Eventos > LA CRISIS ENERGÉTICA Y SU INCIDENCIA EN LA ECONOMÍA DE HONDURAS
 
 
 

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS

JUNTA DE DIRECCION UNIVERSITARIA (JDU)

 

 

POSTGRADO CENTROAMERICANO EN ECONOMIA Y PLANIFICACION DEL DESARROLLO

(POSCAE)

 

La Junta de Dirección Universitaria (JDU), y el Postgrado Centroamericano en Economía y Planificación del Desarrollo (POSCAE), en consideración a la importancia e incidencia del Sector de Energía en todas las actividades económicas del país y dada la profunda crisis energética que emana de los elevados precios del combustible en el mercado internacional, deciden debatir sobre el tema con diversos sectores de la sociedad hondureña, iniciando de manera preliminar con el FORO.

   

LA CRISIS ENERGÉTICA Y SU INCIDENCIA EN LA ECONOMÍA DE HONDURAS

  LUGAR:                 AUDITORIO JOSÉ OSWALDO RAMOS SOTO, EDIFICIO ODONTOLOGÍA

FECHA:                 4 DE SEPTIEMBRE DE 2008

 

 UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS

POSTGRADO CENTROAMERICANO EN ECONOMIA Y PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO

 

FORO

CRISIS ENERGÉTICA Y DESARROLLO EN HONDURAS

 

A desarrollarse en fecha: 4 de septiembre de 2008

Lugar: Auditorio José Oswaldo Ramos Soto, Odontolgía

 

OBJETIVOS:

 

  • Contribuir en la profundización del estudio y análisis de la crisis energética, mediante debates que ilustren sobre la incidencia de aquella en el deterioro  económico y social de la población hondureña y su impacto en la economía, con la finalidad de coadyuvar en las propuestas que incidan en el proceso de crecimiento y desarrollo humano nacional.
  • Aportar análisis e información sistematizada sobre el tema para que sea conocida por los estudiantes y docentes universitarios, de tal forma que sea retomado como objeto de estudio en las clases por cuanto se trata de un problema de incidencia en el proceso de desarrollo nacional

 

CONTENIDO:

 

  1. La Crisis Energética en el contexto de la globalización.
  2. Efecto de los precios del petróleo y su incidencia en el encarecimiento del costo de vida de la población hondureña
  3. Monopolios y oligopolios en el negocio petrolero.
  4. Los incrementos del precio del petróleo y su incidencia en la especulación y el proceso inflacionario.
  5. Seguridad alimentaria de la población versus crisis energética.
  6. Incremento del consumo de petróleo: causas y consecuencias
  7. Consumo energético y crisis ambiental.
  8. Política energética del Estado frente a la crisis
  9. Petrocaribe e inversiones en los sectores productivos y de energía.

 

METODOLOGIA DEL FORO:

 

Se invitará a cuatro (4) conferencistas principales, para que en un tiempo de 20 minutos, cada uno, ilustren sobre el tema; asimismo, habrá tres comentaristas,  para que, en siete (7) minutos, hagan los comentarios de rigor y ahonden sobre el contenido de las conferencias. Seguidamente, se aprovechará las preguntas y comentarios de los asistentes al Foro, cuya participación no deberá exceder tres (3) minutos.

 

MODERADOR DEL FORO: Dr. Alcides Hernández, Director del Postgrado Centroamericano en Economía y Desarrollo.

 CONFERENCISTAS INVITADOS:

 

  • Lic. Miguel Ángel Funes, representante de la UNAH
  • Lic. Mauricio Mozzi, Conferencista Independiente
  • Abogado Enrique Flores Lanza, Ministro de la Presidencia
  • Ing. Jaime Rosenthal Oliva, Empresario y Político

 COMENTARISTAS

 

  • Dra. Julieth Handal de Castillo, dirigente de Coalición Patriótica
  • Dr. Luis Cosenza Jiménez, Ex Ministro de la Presidencia
  • Ing. José Mónico Oyuela, Decano de la Facultad de Ingeniería

 

RELATORIA:

 

  • MSc Javier Suazo, docente de la Maestría en Ciencias Políticas
  • Msc José Luis Martínez, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Facultad de CCEE y docente del POSCAE
  • Dr. Wilfredo Girón Castillo, docente del Postgrado de Economía

Este equipo hará un resumen sucinto y preliminar de las principales conclusiones del Foro, las que serán leídas inmediatamente después de finalizadas las intervenciones.

PARTICIPANTES INVITADOS:

 

  • Docentes universitarios: Ingeniería, Ciencias Económicas y Periodismo
  • Trabajadores de la UNAH
  • Estudiantes de la UNAH
  • Organizaciones campesinas
  • Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA)
  • Organizaciones sindicales
  • Funcionarios y empleados de Instituciones públicas
  • Organizaciones No Gubernamentales
  • Comité de Defensa del Consumidor
  • Colegios profesionales
  • Organizaciones gremiales del sector privado
  • Gerencia y Directorio de la ENEE
  • Comisión de Energía del Congreso Nacional

 INVITADOS ESPECIALES:

 

  • Rector de la UNAH
  • Vice-Rectora Académica
  • Vice-Rector de Asuntos Internacionales
  • Miembros de la Junta de Dirección
  • Miembros del Consejo Universitario

 INAUGURACION DEL FORO.

 

  • Presidente de la Junta de Dirección de la UNAH

 PRESUPUESTO:

 

  • Atenciones a conferencistas                         L. 5,000.00
  • Boletín Análisis Económico del POSCAE    L. 5,500.00
  • Equipo de sonido y Audiovisual                                L  2,500.00
  • Atenciones generales                                               L15,000.00
  • Publicidad (Símbolos Externos)                                L20,000.00

 

APOYO LOGISTICO

 

Licenciada María Elena Ordóñez

Daysi Durón, Secretaria del POSCAE

 

APOYO PUBLICITARIO

 

Oficina de Relaciones Públicas de la UNAH

 

IMPORTANCIA DEL TEMA

 

La UNAH, como el ente de la educación superior más importante del país, somete al debate uno de los temas más controvertibles en la economía global, se trata de la crisis energética, la cual tiene una profunda incidencia en las condiciones de vida de la población. Uno de los insumos que conforma la esencia del problema es el petróleo, por tanto, analizar la tendencia de su precio, las condiciones de oferta y las implicaciones políticas, contribuirá para entender el problema de la crisis que arriba mencionamos.

EL PETROLEO Y LAS CRISIS ENERGÉTICA

Actualmente, el mundo se encuentra en un periodo de crisis energética, ya que dentro de algunos años, la producción mundial de petróleo convencional empezará a disminuir, al haber alcanzado actualmente el límite de producción, mientras la demanda mundial no deja de aumentar.

El consumo de petróleo se cuantificó en el año 2004 en 82’5 millones de barriles al día (cada barril contiene 159 litros) (AIE 2004), constituyendo el 40% del consumo energético y de presentar un incremento anual de su consumo a escala mundial que se ha producido cada año en lo que va del siglo, siendo los EU el mayor contribuyente al haber incrementado su uso en un 20% en las últimas cuatro décadas. De ahí su continua atención sobre los conflictos del Oriente Próximo.

El choque resultante de esta creciente hambre petrolera junto con la disminución de la producción, es inevitable, a causa de la importancia de la dependencia de nuestras economías respecto del petróleo barato. Como alternativas se están barajando multitud de opciones, desde las energías alternativas o renovables hasta las energías nucleares, aunque ninguna de ellas cuenta con una viabilidad plena.

El petróleo, hoy en día, se encuentra por todas partes, desde los plásticos utilizados en los envases o aparatos eléctricos, hasta los fertilizantes utilizados en la agricultura tienen a éste como elemento base. Entre 1945 y 1994, la inversión energética en la agricultura aumentó 120 veces, mientras que los rendimientos de las cosechas sólo aumentaron 90 veces.

El conocimiento del cenit energético en el cual nos encontramos está obtenido de estudios estadísticos como el que realizó el geólogo M. King Hubbert, que predijo en el año 1956 correctamente el cenit de la producción petrolera en Estados Unidos para el año 1969 ocurriendo ésta en 1970. El pico de Hubbert para Oriente Medio se prevé hacia el año 2010, dependiendo de la tasa de crecimiento de la demanda china. Dichos datos también se fundamentan en el hecho de la caída de los descubrimientos de campos gigantes (yacimientos con más de 500 millones de barriles), cuyo cenit ocurrió en 1965.

Desde 2003 no se ha descubierto ninguno nuevo y el petróleo obtenido es pesado, es decir, se encuentra en arenas asfálticas que contienen un gran contenido en azufre, por lo que no es bueno para el refinamiento al requerir un mayor gasto energético en éste. Las arenas asfálticas tienen un TRE (Tasa de Retorno Energético) de 1 a 4, es decir, se necesita un barril de energía para producir cuatro. En los grandes yacimientos petrolíferos, que se encontraban en rocas muy porosas por lo que su extracción era mucho más sencilla y de ahí que se les denominase bolsas, además de que su calidad era mucho mejor, el TRE era de 1 frente a 100.

El gas natural es el que más está aumentando su uso, constituyendo el 24% del consumo energético, y tiene muchas ventajas, pero su explotación también contribuye al efecto invernadero y sigue una curva de Hubbert más pronunciada que la del petróleo, de manera que, una vez que se alcance el cenit, unos diez años después del petróleo, su declive será mucho más pronunciado. En Norteamérica la escasez de gas ya empieza a ser un problema acuciante.

El carbón es un combustible muy pesado, poco eficiente, con poca versatilidad y con un gran coste de extracción y de transporte. Aun así su consumo es del 25% del total de recursos energéticos. Es muy contaminante (tanto su minería como su combustión) y es el causante de la lluvia ácida, además de contribuir al efecto invernadero. Estos problemas se verían incrementados si se tratase de sustituir con él al petróleo.
 
La fusión nuclear, similar a la que se produce en el interior del Sol y que proporciona la energía que de él recibimos es la única alternativa, aunque para su consecución todavía requiere de innumerables avances tecnológicos...
 
Los biocombustibles no tienen las prestaciones que presentan los gasóleos obtenidos del petróleo y, para incrementar su producción significativamente, se tendrían que dedicar una gran cantidad de tierras fértiles a su cultivo, lo que es complicado en un mundo en el que el hambre y la desertización son dos de sus problemas de más difícil solución. Además, nuevamente el petróleo aparece como el recurso que está detrás de su desarrollo, pues el proceso de siembra, tratamiento, fertilización, riego, cosecha, transporte y distribución requiere de energía que en la actualidad se obtiene del “oro negro”.

La fusión nuclear, la que se producen el interior del Sol y que nos proporciona la energía que nos llega del astro, es la fuente de energía de la que se dice que resolverá todos los problemas energéticos en el futuro, pero las complejidades tecnológicas a superar son de tal magnitud que desde que se planteó inicialmente ya se advertía que no iba a estar disponible al menos antes de pasados unos 50 años, y así se continúa diciendo en la actualidad, pese a que han pasado más de 30 desde entonces. Se necesita alcanzar temperaturas superiores a cien millones de grados para que se produzca la reacción de fusión; materiales que resistan las altas temperaturas y la radiación; lograr que la energía liberada sea mayor que la necesaria para calentar y mantener aislado el combustible; y finalmente, desarrollar dispositivos que capturen la energía generada y la conviertan en electricidad, de tal manera que de todo el proceso se obtenga un balance energético suficientemente positivo.

La fisión nuclear presenta numerosas dificultades para implantarse a gran escala y a corto plazo: el enorme coste (económico y energético) de la construcción y desmantelamiento de cada central nuclear; la ausencia de soluciones al tratamiento y almacenamiento de los peligrosos residuos, que emiten radiactividad durante miles de años; el riesgo de accidentes nucleares y de atentados terroristas; los conflictos entre los países por el temor al posible empleo de la energía nuclear para fines militares; el gran impacto ambiental que genera la minería del uranio. En todo caso, aunque todos estos problemas se pudieran superar, el uranio también posee un pico de Hubbert, que se alcanzará dentro de unos 25 años, plazo que se acortaría si se incrementase el número de centrales nucleares.
 
Si el tanque de hidrógeno de su coche se rompiese en algún choque, el resultado sería una onda expansiva y una bola de fuego que arrasaría todo en un radio de cientos de metros... El hidrógeno no es una fuente de energía ni un recurso natural y debe obtenerse a partir de otras materias primas (agua, biomasa, combustibles fósiles), necesitando más energía para obtenerlo de la que después proporciona. Se plantea como combustible para el transporte porque no es contaminante y en principio se podría utilizar de forma líquida, como los derivados del petróleo, aunque para ello se tendrían que conseguir temperaturas por debajo de los -253º C y presiones elevadísimas, lo que supondría un gasto elevado de energía. Ocupa 8 veces más volumen por unidad de energía que las gasolinas o el diesel, y haría falta adaptar a él los vehículos actuales y los sistemas de transporte y distribución de combustible que están implantados hoy en día, siendo su manipulación extremadamente peligrosa debido a su elevada inestabilidad.
 
Las pilas de hidrógeno cuentan con los inconvenientes antes citados y a su vez la necesidad de platino, uno de los metales nobles más caros del mundo.

La energía hidroeléctrica, que sólo aporta el 2,7 % de la energía global, tiene pocas posibilidades de incrementarse significativamente. Las grandes presas siempre causan gran impacto sobre las áreas donde se construyen, y obligan a desplazarse a las poblaciones residentes en las mismas. Además la regularidad hidrográfica cada vez es menor produciendo con mayor frecuencia largos periodos de sequía seguidos de periodos de lluvias torrenciales que no permiten su almacenamiento. También hay que añadir el hecho de que se pierde 66% de dicha energía en forma de calor en su transporte.

Las energías renovables (solar, eólica, mareomotriz, geotérmica…) representan tan sólo el 0,5 % del total mundial, y su incipiente desarrollo ha sido posible gracias a la disponibilidad de petróleo, que es utilizado tanto en forma de materia prima como de energía para la fabricación de los costosos materiales necesarios, y para la construcción de las infraestructuras aparejadas. La energía que proporcionan es difícil de transportar y de almacenar y su cantidad varía en función de agentes externos, además de contar con rendimientos no muy elevados. Si se aprovechase toda la energía eólica, mayor rendimiento, de la Tierra en los 100 metros más cercanos al suelo, algo inviable, la cantidad de energía tan sólo sería el 75% de la energía primaria que los seres humanos consumimos en la actualidad. Si hiciésemos dicha equivalencia con la energía solar fotovoltaica, necesitaríamos una superficie equivalente a toda España para conseguirla.

El crecimiento poblacional y la economía de mercado han aumentado la demanda de productos y energía, creciendo la huella ecológica de la humanidad. La base de la economía mundial se basa en el concepto de crecimiento infinito que requiere de un 3% de incremento anual. Dicho crecimiento implica que en apenas un cuarto de siglo, las necesidades energéticas se habrán duplicado y así sucesivamente. También hay que tener en cuenta el hecho de que el 75% de la población mundial consume el 25% de la energía y el 25% de los ricos consumen el 75% restante, por lo que si estos últimos quisiesen unirse al carro del consumo energético entonces las necesidades energéticas se multiplicarían entre 4 y 9 veces.
 
La única alternativa a la crisis energética inminente es una reducción en el consumo de energía, de no ser así la Humanidad sufrirá una auténtica pandemia...

Los EE UU y Canadá tienen el récord de consumo, constituyen sólo el 5% de la población mundial y consumen el 30% de la energía primaria. Como solución a dicha problemática energética, los científicos sólo encuentran una reducción a nivel global del consumo de energía por individuo, es decir, un ahorro energético. El hombre primitivo proporcionaba 100 vatios hora al día siendo suficiente para su permanencia (una bombilla), un deportista en plena acción proporciona 1500 vatios. El consumo medio mundial per capita es de 2200 vatios sin embargo el consumo en EU es 12500W, mientras que

El petróleo se agotará antes de lo previsto

La evaluación estadística del BP, dada a conocer recientemente, parece indicar que el planeta cuenta aún con reservas 'probadas' para 40 años de consumo a las tasas actuales.

Daniel Howden The Independent

Londres.- Destacados científicos pusieron en duda este miércoles la evaluación de British Petroleum (BP) sobre las reservas petroleras mundiales, y advirtieron que el agotamiento del recurso vendrá antes de lo que los gobiernos y las empresas petroleras están dispuestos a admitir.

La evaluación estadística de BP, dada a conocer este miércoles, parece indicar que el planeta cuenta aún con reservas "probadas" para 40 años de consumo a las tasas actuales. Esta estimación, basada en cifras oficiales, ha postergado de nuevo la fecha en que el mundo quedará sin petróleo.

Sin embargo, científicos encabezados por el Centro de Análisis de la Extinción Petrolera, con sede en la capital británica, afirman que la producción global de petróleo llegará a su punto más alto en los cuatro próximos años antes de entrar en una decadencia cada vez más pronunciada, la cual acarreará enormes consecuencias para la economía mundial y la vida de los seres humanos.

Según esta teoría, el consumo de petróleo se emparejará con el descubrimiento de nuevas reservas y después lo rebasará, y entonces se empezarán a agotar las reservas conocidas.

Entrevistado telefónicamente en su hogar, en Irlanda, el geólogo jubilado Colin Campbell explica: "Es una teoría simple que cualquier bebedor de cerveza entiende. El tarro empieza lleno y acaba vacío, y mientras más aprisa se bebe más rápido se acaba".

El doctor Campbell, veterano de la industria petrolera en cuya trayectoria figuran cargos de geólogo en jefe y vicepresidente de consorcios como BP, Shell, Fina, Chevron, Texaco y Exxon, ha dirigido exploraciones en tres continentes. Explica que el clímax del petróleo convencional regular -el más fácil y barato de extraer- llegó y pasó en 2005. Según el análisis, aun si se toman en consideración el petróleo pesado, las reservas de mar profundo y de las regiones polares, así como el líquido tomado del gas, todos ellos más difíciles y costosos de extraer, de todos modos el clímax llegará en 2011.

BP niega rotundamente este escenario. Su economista en jefe, Peter Davies, sostiene: "No creemos que exista una restricción absoluta del recurso. Cuando llegue el clímax, es probable que provenga de un punto máximo en el consumo, tal vez por las políticas sobre cambio climático y por el clímax de la producción a la vez".

En años recientes la brecha alguna vez considerable entre la oferta y la demanda se ha estrechado. El año pasado casi desapareció. Las consecuencias de una decaída serían inmensas: si el consumo comenzara a rebasar la producción aun por la cantidad más pequeña, el precio del petróleo podría elevarse por arriba de 100 dólares el barril. El efecto devastador de tal aumento sería con toda probabilidad una recesión global semejante a la gran depresión.

Jeremy Leggert, como Campbell, es un antiguo geólogo que se convirtió al conservacionismo: su libro Half Gone: Oil, Gas, Hot Air and the Global

Energy Crisis (Se fué la mitad: petróleo, gas, aire caliente y la crisis energética global) llevó la teoría del "clímax petrolero" a un público más amplio. Leggert compara la renuencia del gobierno y de la industria a encarar el próximo agotamiento del petróleo con la negación del calentamiento global.

"Me recuerda -dice- esos años en los que nadie quería escuchar a los científicos que hablaban de calentamiento global. En ese tiempo predijimos sucesos con mucho apego a la forma en que ocurrieron. Entonces como ahora nos preguntábamos qué haría falta para que la gente escuchara. No es una conspiración: es una negación institucional."

En 1999 las reservas petroleras británicas en el Mar del Norte llegaron al clímax, pero en los dos años posteriores era herejía que alguien en círculos oficiales lo dijera. "Se considera que no satisfacer la demanda no era opción. Es más: era una traición".

Algo en lo que coinciden la mayoría de los analistas es que la extinción de los yacimientos sigue una curva de campana predecible, lo cual no ha cambiado desde 1956, cuando el geólogo M. King Hubbert, de Shell, construyó un modelo matemático para predecir lo que ocurriría a la producción petrolera estadunidense. La llamada curva de Hubbert muestra que en un principio la producción de un campo se eleva pronunciadamente, luego llega a un plano y por último se desploma hasta el agotamiento. Su predicción de que la producción petrolera de Estados Unidos llegaría al clímax en 1969 fue objeto de burlas. La realidad es que el clímax llegó en 1970 y el descenso ha sido continuo desde entonces.

En la década de 1970 Chris Skrebowski era planificador a largo plazo de BP. Hoy dirige la Petroleum Review y es uno de los directivos industriales que se han convertido a la teoría del clímax, cuyo número va en aumento. "En un principio era muy escéptico", reconoce, pero decidió realizar una investigación de los mayores descubrimientos petroleros que se pronosticaban, los llamados megaproyectos, y concluyó que la producción mundial llegaría al clímax en 2011. "Tenemos capacidad suficiente para los próximos dos años y medio. De ahí en adelante la situación se deteriora", sentencia.

En lo que todos coinciden, incluso BP, es en que la demanda crece. La rápida expansión de las economías de China e India igualó la dependencia petrolera total del mundo desarrollado, lo cual implica que de alguna parte tendrá que salir más petróleo. La evaluación de BP muestra que la demanda creció mucho más rápido en los cinco años pasados que en la segunda mitad de la década de 1990. Hoy consumimos en promedio 85 millones de barriles diarios, cifra que según los cálculos más conservadores de la Agencia Internacional de Energía llegará a 113 millones de barriles diarios hacia 2030.

Dos tercios de las reservas del mundo están en Medio Oriente y el aumento en la demanda se tendrá que enfrentar con enormes incrementos en la oferta de esa región. La evaluación estadística de BP es la estimación más comúnmente usada de las reservas mundiales, pero, como indica Campbell, no es más que un resumen de estimaciones de gobiernos y compañías petroleras, informes que tienen gran carga política y no deben tomarse por su valor facial. Como dice Campbell: "Cuando yo era jefe de una empresa petrolera nunca dije la verdad. No es parte del juego".

Un sondeo de los cuatro países que reportan las mayores reservas -Arabia Saudita, Irán, Irak y Kuwait- revela importantes problemas. La violencia y el caos significan que la producción es menor que antes de la guerra. Han aparecido documentos que parecen probar que las reservas reales de los países son de la mitad de lo reportado. Y este año Irán se ha convertido en el primer gran productor mundial que adopta el racionamiento petrolero, lo cual permite suponer hacia dónde prevé su gobierno que van sus reservas.

Sadad al-Huseini sabe más que nadie sobre las reservas petroleras de Arabia Saudita. Hace dos años se retiró como jefe ejecutivo de la corporación petrolera del reino, y su visión de hasta dónde se puede elevar la producción saudita pone las cosas en su verdadera dimensión: "El problema es que fuimos de 79 millones de barriles diarios en 2002 a 84.5 millones en 2004. Subimos de dos a tres millones por año -declaró a The New York Times-. Es como toda Arabia Saudita cada dos años. No se puede hacer eso por tiempo indefinido."

Tomado de: EL PERIODICO DE MEXICO, 21 DE JULIO DE 2008